Dame las ideas de los días, de los días que nunca volverán.
Dame los conceptos que aprehendían tus segundos en mis segundos sin final.
Dame lo que nunca hubo para nuestras pupilas, oidos y encabezas,
dame lo que solo estuvo en mis llantos, tus gemidos, nuestro amar.
Dame aquellos días sin perdirlos pues son míos, damelos para que con ellos
recordarte pueda solo y digo solo, un día más.
Hemonos alejado, el juvenil despertar ríe ido en la aventura del olvido de mi historia en tu nogal.
Contemplo mi camino, sinuoso oscuro abismo, sin candil que legitime abrirme
un haz de inmediato alivio como el de los pecados al confesar.
¡YA HAN CORRIDO, YA HAN CORRIDO! Los sueños y alegrías infantiles...
martes, 22 de febrero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
El Beso
¡Brutal intimidad óntica!
¡Brutal intimidad óntica!
¡Brutal intimidad óntica!
Violencia vulnerante al darse del Ser
paladín pérfido del azacanamiento
Liberame de tu sojuzgador veneno
porque libre y sin tiempo quier Ser.
¡Brutal intimidad óntica!
¡Brutal intimidad óntica!
Violencia vulnerante al darse del Ser
paladín pérfido del azacanamiento
Liberame de tu sojuzgador veneno
porque libre y sin tiempo quier Ser.
sábado, 22 de enero de 2011
A un Camarada
Era tarde, muy oscuro. Lo peor había sucedido.
Era aquel tiempo donde y cuando todavía era hombre de carne y hueso.
Era oscuro, terriblemente compungido, arrojado a la tiera. Me lanzaron escupido, un hercules desterrado era, de lo que yo había creido el Olimpo.
Nubarrones grises descargando en mis ahora escualidas mejillas, toneladas de alegrías, esperanzas y recuerdos. Vaciándome por moentos, desolado, roto, muerto... y desde lo profundo a ti te llamé.
¡Y viniste! Raudo y pronto, no tuve que aguaradar ni un mísero segundo. Apareciste acogedor, hermano de vida, consejero nato por tu inefable sapiencia de los días, con tu madre recorridos por España, Marruecos y la Europa de tus jovenes corridas.
Si me habían vomitado, escupido y maltratado, levantásteme con tu incansable espíritu, me cogiste de la espalda, animándome a empezar el paseo, un nuevo paseo de una edad adulta, serena y reflexiva. Recogísteme del mundo platónico del que había caido, y como buen peripatético que eres, llevásteme a ver Mundo, incitándome siempre a pensar inconforme y atrevido. Suave y armónico despertar a la vida, por tu trato yo tuve.
Y hoy te digo: ¡Todo lo que hoy soy, es fruto de tu inmenso altruismo!
¡Antonio: gracias por todo, amigo!
Era aquel tiempo donde y cuando todavía era hombre de carne y hueso.
Era oscuro, terriblemente compungido, arrojado a la tiera. Me lanzaron escupido, un hercules desterrado era, de lo que yo había creido el Olimpo.
Nubarrones grises descargando en mis ahora escualidas mejillas, toneladas de alegrías, esperanzas y recuerdos. Vaciándome por moentos, desolado, roto, muerto... y desde lo profundo a ti te llamé.
¡Y viniste! Raudo y pronto, no tuve que aguaradar ni un mísero segundo. Apareciste acogedor, hermano de vida, consejero nato por tu inefable sapiencia de los días, con tu madre recorridos por España, Marruecos y la Europa de tus jovenes corridas.
Si me habían vomitado, escupido y maltratado, levantásteme con tu incansable espíritu, me cogiste de la espalda, animándome a empezar el paseo, un nuevo paseo de una edad adulta, serena y reflexiva. Recogísteme del mundo platónico del que había caido, y como buen peripatético que eres, llevásteme a ver Mundo, incitándome siempre a pensar inconforme y atrevido. Suave y armónico despertar a la vida, por tu trato yo tuve.
Y hoy te digo: ¡Todo lo que hoy soy, es fruto de tu inmenso altruismo!
¡Antonio: gracias por todo, amigo!
domingo, 16 de enero de 2011
La insoportable levedad del Ser
Saberse en la exclusividad ontológica de lo posible, invoca la cogenesis existenciaria. En el excluirse óntico se arrastra la palabra fundante, la posibilidad propia que nos dio y da nombre. Estar siendo siendo optado por la inabrazable materia del si, pero sin ser si y solo si. Darse o no darse pergeñado, precogsnocente, revelador desfundante. ¡Jamás! Darsenos o no Darsenos. ¡Absurdo abominable!
Es la trasposición reconducente, fenomenicamente circulativa, redundante de un yo epistémico. El postulado categorial del entendimiento uniente, de la unidad noética logicamente expuesta.
Es la trasposición reconducente, fenomenicamente circulativa, redundante de un yo epistémico. El postulado categorial del entendimiento uniente, de la unidad noética logicamente expuesta.
martes, 11 de enero de 2011
Escarceo Nocturno
-¿Tendremos suficiente calma en esta incesante Tormenta?
-¡Cobardes! ¡Salid a bregar las tempestades! ¡Esclavos, eso deberías ser pues os comportaís con su misma moral! Pero, ¡como se os antoja suplicar serenidades! Semejante latrocinio.
¡Vivid ante la muerte!¡Para y por ella, pues no es sino aquello solo a lo que podeis llamar vuestro, y de la que sois! ¡Palurdos!
Dejad ya atrás el accidente. ¡Matemos a la epidemia pestilente! Epidemia estética, que nos nubla la mente
SEAMOS EN LO UNO, AHORA, Y PARA SIEMPRE...
-¡Cobardes! ¡Salid a bregar las tempestades! ¡Esclavos, eso deberías ser pues os comportaís con su misma moral! Pero, ¡como se os antoja suplicar serenidades! Semejante latrocinio.
¡Vivid ante la muerte!¡Para y por ella, pues no es sino aquello solo a lo que podeis llamar vuestro, y de la que sois! ¡Palurdos!
Dejad ya atrás el accidente. ¡Matemos a la epidemia pestilente! Epidemia estética, que nos nubla la mente
SEAMOS EN LO UNO, AHORA, Y PARA SIEMPRE...
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Antinomías dialógicas del Yo.
¿El efecto o la causa? Mas siquiera tenerlas en hecho. Reglas aureas del puro entendimiento. ¿El Ser o la Nada? Quimeras ficticias, venturas infortunadas. Gritos y clamores de un fruto que arrastra, los pecados de una época basta.
¿Porque en verdad buscamos? ¿Qué se esconde tras nuestra ansia? ¡DIOS! No. ¡Dios, no!
Incognita ignotidad. Aquello de lo cual no tuvimos ni tendremos jamás noticia. Aquello de lo cual sabemos nada. Es aquello conocido como lo no dado. Pero en efecto, se nos da lo no dado como algo. Pues solo conocemos el efecto psicológico del no darse dandose como lo no dado.
¿ Acaso algo puede darse sin darse ello? No. Percibimos, mentamos, pero nunca nada nos es dado per se. La vacuidad del darse de lo no dado. ¿Nos preguntamos por la esencia de lo mismo? ¿Por nuestra representación? ¿Tenemos representación de lo no dado? No. Todo lo tenido, es lo dado. ¿Y porque mentamos lo no dado como contenido entonces? ¿Se nos da lo no dado como tal? No, pues entonces incurririamos en contradicción lógica. Pero... ¿y si la realidad que jamás hemos conocido, ni jamás conoceremos, esa escurridiza cosa en sí, no está pergueñada en forma lógica?
Especular entonces en como sea o no sea la realidad carece pues de todo sentido.
¿Porque en verdad buscamos? ¿Qué se esconde tras nuestra ansia? ¡DIOS! No. ¡Dios, no!
Incognita ignotidad. Aquello de lo cual no tuvimos ni tendremos jamás noticia. Aquello de lo cual sabemos nada. Es aquello conocido como lo no dado. Pero en efecto, se nos da lo no dado como algo. Pues solo conocemos el efecto psicológico del no darse dandose como lo no dado.
¿ Acaso algo puede darse sin darse ello? No. Percibimos, mentamos, pero nunca nada nos es dado per se. La vacuidad del darse de lo no dado. ¿Nos preguntamos por la esencia de lo mismo? ¿Por nuestra representación? ¿Tenemos representación de lo no dado? No. Todo lo tenido, es lo dado. ¿Y porque mentamos lo no dado como contenido entonces? ¿Se nos da lo no dado como tal? No, pues entonces incurririamos en contradicción lógica. Pero... ¿y si la realidad que jamás hemos conocido, ni jamás conoceremos, esa escurridiza cosa en sí, no está pergueñada en forma lógica?
Especular entonces en como sea o no sea la realidad carece pues de todo sentido.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Elena H. Opus ignotum.
Seguro agujero de inmundo jaleo
carril de hediondas carroñas
Detenme al disparo del vetusto arcabuz
que frene mi espanto acedo, tan gris.
Confiero gruñiente en magma terreo
insuperable término agónico existencial
Corrigeme, si es equivÓco
pero tardas en venir
Desgrano la hora, en mil y un corpúsculos.
Todavía no estas aquí.
Cae la noche brusca
no hay espacio donde decir:
¿Por qué? ¿Qué hice para merecer un engaño así?
¿Acaso no tejí siendo ciego?
¿No tuviste suficiente jazmin?
!Acaso no transmuté en hidalgo sirviente
con el solo fin de procurarte
egregio Amor, carente de fin!
!Sediciosa Realidad, engañosa y truculenta¡
!No permitiré que de nuevo, solo y reo,
me desampares como aquella noche de Febrero
aun latente hoy en mí!
Mas, no niego, es más, Confieso:
Que te amo Elena, que te amo.
Pero cada vez que te encuentro
mi piel arrancas, mi Ser marchitas
y sin piedad me obligas , a ponerMe fin...
carril de hediondas carroñas
Detenme al disparo del vetusto arcabuz
que frene mi espanto acedo, tan gris.
Confiero gruñiente en magma terreo
insuperable término agónico existencial
Corrigeme, si es equivÓco
pero tardas en venir
Desgrano la hora, en mil y un corpúsculos.
Todavía no estas aquí.
Cae la noche brusca
no hay espacio donde decir:
¿Por qué? ¿Qué hice para merecer un engaño así?
¿Acaso no tejí siendo ciego?
¿No tuviste suficiente jazmin?
!Acaso no transmuté en hidalgo sirviente
con el solo fin de procurarte
egregio Amor, carente de fin!
!Sediciosa Realidad, engañosa y truculenta¡
!No permitiré que de nuevo, solo y reo,
me desampares como aquella noche de Febrero
aun latente hoy en mí!
Mas, no niego, es más, Confieso:
Que te amo Elena, que te amo.
Pero cada vez que te encuentro
mi piel arrancas, mi Ser marchitas
y sin piedad me obligas , a ponerMe fin...
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