martes, 25 de enero de 2011

El Beso

¡Brutal intimidad óntica!
¡Brutal intimidad óntica!
¡Brutal intimidad óntica!
Violencia vulnerante al darse del Ser
paladín pérfido del azacanamiento
Liberame de tu sojuzgador veneno
porque libre y sin tiempo quier Ser.

sábado, 22 de enero de 2011

A un Camarada

Era tarde, muy oscuro. Lo peor había sucedido.
Era aquel tiempo donde y cuando todavía era hombre de carne y hueso.
Era oscuro, terriblemente compungido, arrojado a la tiera. Me lanzaron escupido, un hercules desterrado era, de lo que yo había creido el Olimpo.
Nubarrones grises descargando en mis ahora escualidas mejillas, toneladas de alegrías, esperanzas y recuerdos. Vaciándome por moentos, desolado, roto, muerto... y desde lo profundo a ti te llamé.
¡Y viniste! Raudo y pronto, no tuve que aguaradar ni un mísero segundo. Apareciste acogedor, hermano de vida, consejero nato por tu inefable sapiencia de los días, con tu madre recorridos por España, Marruecos y la Europa de tus jovenes corridas.

Si me habían vomitado, escupido y maltratado, levantásteme con tu incansable espíritu, me cogiste de la espalda, animándome a empezar el paseo, un nuevo paseo de una edad adulta, serena y reflexiva. Recogísteme del mundo platónico del que había caido, y como buen peripatético que eres, llevásteme a ver Mundo, incitándome siempre a pensar inconforme y atrevido. Suave y armónico despertar a la vida, por tu trato yo tuve.

Y hoy te digo: ¡Todo lo que hoy soy, es fruto de tu inmenso altruismo!
¡Antonio: gracias por todo, amigo!

domingo, 16 de enero de 2011

La insoportable levedad del Ser

Saberse en la exclusividad ontológica de lo posible, invoca la cogenesis existenciaria. En el excluirse óntico se arrastra la palabra fundante, la posibilidad propia que nos dio y da nombre. Estar siendo siendo optado por la inabrazable materia del si, pero sin ser si y solo si. Darse o no darse pergeñado, precogsnocente, revelador desfundante. ¡Jamás! Darsenos o no Darsenos. ¡Absurdo abominable!
Es la trasposición reconducente, fenomenicamente circulativa, redundante de un yo epistémico. El postulado categorial del entendimiento uniente, de la unidad noética logicamente expuesta.

martes, 11 de enero de 2011

Escarceo Nocturno

-¿Tendremos suficiente calma en esta incesante Tormenta?
-¡Cobardes! ¡Salid a bregar las tempestades! ¡Esclavos, eso deberías ser pues os comportaís con su misma moral! Pero, ¡como se os antoja suplicar serenidades! Semejante latrocinio.
¡Vivid ante la muerte!¡Para y por ella, pues no es sino aquello solo a lo que podeis llamar vuestro, y de la que sois! ¡Palurdos!
Dejad ya atrás el accidente. ¡Matemos a la epidemia pestilente! Epidemia estética, que nos nubla la mente
SEAMOS EN LO UNO, AHORA, Y PARA SIEMPRE...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Antinomías dialógicas del Yo.

¿El efecto o la causa? Mas siquiera tenerlas en hecho. Reglas aureas del puro entendimiento. ¿El Ser o la Nada? Quimeras ficticias, venturas infortunadas. Gritos y clamores de un fruto que arrastra, los pecados de una época basta.
¿Porque en verdad buscamos? ¿Qué se esconde tras nuestra ansia? ¡DIOS! No. ¡Dios, no!
Incognita ignotidad. Aquello de lo cual no tuvimos ni tendremos jamás noticia. Aquello de lo cual sabemos nada. Es aquello conocido como lo no dado. Pero en efecto, se nos da lo no dado como algo. Pues solo conocemos el efecto psicológico del no darse dandose como lo no dado.
¿ Acaso algo puede darse sin darse ello? No. Percibimos, mentamos, pero nunca nada nos es dado per se. La vacuidad del darse de lo no dado. ¿Nos preguntamos por la esencia de lo mismo? ¿Por nuestra representación? ¿Tenemos representación de lo no dado? No. Todo lo tenido, es lo dado. ¿Y porque mentamos lo no dado como contenido entonces? ¿Se nos da lo no dado como tal? No, pues entonces incurririamos en contradicción lógica. Pero... ¿y si la realidad que jamás hemos conocido, ni jamás conoceremos, esa escurridiza cosa en sí, no está pergueñada en forma lógica?
Especular entonces en como sea o no sea la realidad carece pues de todo sentido.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Elena H. Opus ignotum.

Seguro agujero de inmundo jaleo
carril de hediondas carroñas
Detenme al disparo del vetusto arcabuz
que frene mi espanto acedo, tan gris.

Confiero gruñiente en magma terreo
insuperable término agónico existencial
Corrigeme, si es equivÓco
pero tardas en venir

Desgrano la hora, en mil y un corpúsculos.
Todavía no estas aquí.
Cae la noche brusca
no hay espacio donde decir:
¿Por qué? ¿Qué hice para merecer un engaño así?

¿Acaso no tejí siendo ciego?
¿No tuviste suficiente jazmin?
!Acaso no transmuté en hidalgo sirviente
con el solo fin de procurarte
egregio Amor, carente de fin!

!Sediciosa Realidad, engañosa y truculenta¡
!No permitiré que de nuevo, solo y reo,
me desampares como aquella noche de Febrero
aun latente hoy en mí!

Mas, no niego, es más, Confieso:
Que te amo Elena, que te amo.
Pero cada vez que te encuentro
mi piel arrancas, mi Ser marchitas
y sin piedad me obligas , a ponerMe fin...

domingo, 7 de noviembre de 2010

Jamás te irás. Es mi condena.

Muchas tardes, te recuerdo en mis vivencias. Mientras las impresiones otoñales se agolpan para impregnar mi memoria, resurges como una herida mal curada. Retornas punzante y dolorosa, no te habías marchado, siempre habías estado silenciosa, ahí conmigo. Pero con ocasión de algún tierno encuentro en la plaza del Teatro, cuando dos jovenes permaneciendo solo en cuerpo y sus espíritus ya lejanos arden fulgentes, es entonces cuando caes hiriente sobre mí. Me obligas a postrarme, rodillas en suelo me castiga tu voz solemne. Solemne porque he olvidado como en realidad me hablabas. Acallado, preso, mudo, bien amarrado me tienes. Mi cuello muerto lucha, pero el sello de mi Amor lo vence. Te jure hace años que nunca dejaría a mi alma rendirse. Un solo amor en vida, un solo amor hasta la muerte. ¡Cuan truncado se ha visto mi destino!¡Caprichosa la Fortuna, me condenó para asistir a tu nuevo enlace con varón de carne y sangre! Y es ahora solo y triste, es la hora en que me juzga tu sonrisa malevola, carente de piedad humana, rebosante en burlas, jueza arbitraria y zalamera.
Se colma mi visión de un llanto inminente. Nublase mi cordura, abriendo la puerta a un horror, que me es imposible arrostrar o hacer frente. La jauría de locuras, trasgos, bufones y serpientes han sido liberados. Los besos acalorados, incesantes, de esos dos incontinentes, en canal me abren asestando a mi ya caido andar un golpe que no puede, ni sanar, ni olvidar. ¡Calamidad ignominable! ¡Sufro al pensarte, la Angustia viene! ¡Y si te viese, y si te viese! Si solo pensarte en color escarlata, si aun solo tomando tus platos de deleite, oceanos en pugna se baten en mi mente. Y todo esto, es a causa de una Absurda mirada, en la calle tan retransitada, a esos dos jovenes ajenos al abismo que sobre mis pensares se cierne.
Persisto en mi sendero hacia el estudio diurno donde también se hallan gentes. Confieso que un temor me sobreviene, deseo sin duda que en mi estudio hoy no te encuentre, ni sola, ni acompañada. El daño es el mismo, la hoja de tu cuchillo penetra con la misma frialdad, si eres tu la que me mira o es también un barbudo apusesto joven, que tu sed de carne sacia.
He tenido suerte, porque alli no te encontrabas. Pero tranquila, que sin castigo no he quedado, porque ¡De nuevo dos se amaban! Digos más, ¡ muchachos florecientes asian las manos de sus risueñas mujeres! Esperaban todos que diese la hora, para poder compartir la noche, marcharse de aquel lugar, donde yo veía gente. Ellos solo acudían a estudiar, pues su vida no se agotaba en aquel frio lugar sin vida, lleno de lunes a viernes.

Ya no quedan baldosas que contar, se han terminado los momentos bajo el fresno, se ha secado el nogal...